Dia 27/10/02: ALFONDEGUILLA-CANTALLOPS-MOIXELL-CASTRO- FONT DE LA PENYETA-ALFONDEGUILLA.
-La salida tuvo lugar desde la plaza de Alfondeguilla a las 8 horas.

El dia 27 de octubre de 2002, dentro de las actividades del Club de Montaña Castro de Alfondeguilla, un grupo de senderistas , iniciamos el recorrido que partiendo del pueblo subimos por Cantallops, visitamos las antiguas minas de cinabrio que se utilizaba para elaborar mercurio, el derruido horno de cal, que esta al lado mismo del agujero de la mina y ascendiendo por las Peñas de Moixell, llegamos campo a traves, no sin grandes dificultades, ya que el camino ha desaparecido, al pie de la parte sur del Castell de Castro. Al pie mismo del Castell almorzamos.

José Bon Vilalta, gran conocedor y amante de la montaña, nos explicó que en este mismo lugar, tuvo lugar en la pasada guerra civil, una cruenta batalla en la que perecieron decenas de soldados republicanos, siendo alli mismo enterrados, recitando José Bon la siguiente:

José Bon, recitando la carta del  soldado Javier Izarra
CARTA DEL SOLDADO JAVIER IZARRA

II BATALLON DE NAVARRA, FRENTE DE LEVANTE, DESTACAMENTO EN CASTRO.

Querida madre, aquí en Castro un infierno se ha desencadenado, y una raja de ese fuego
a mí me está matando. Tu que con Dios siempre estas hablando, dile que tu hijo, hacia él
va caminando, pídele que me acoja, pues yo aquí en la tierra no fui su buen soldado.
Madre querida, madre del alma, en tantos besos que me han dado, solo los tuyos a mí
me han marcado.
Con estas letras el soldado fue inspirando y con este beso, que en brazos del compañero
soldado, para que en esta, a su madre en Navarra fuese entregada.
A los pocos días la guerra fue terminada, y esta carta en manos del soldado fue entregada.
Al leerla, yo nunca he vista llorar a madre tan amarga, arreglaron papeles, y al Levante bajaron sus dos hermanos, su madre, y el compañero soldado. Al llegar a Nules, dos mulas alquilaron, y un furgón que en Alfondeguilla, les estaba esperando. Subieron a Castro, y entre rezos y llantos, su madre por el camino flores iba cortando. Al llegar al sitio el compañero soldado dijo, "señora aquí está su hijo enterrado". Arrodillándose dejó las flores y mandó que fuera su hijo desenterrado.
Al sacarlo parecía que ese mismo día, fuera sepultado, pues parecía dormido, y entre las manos el meda1lón de la Virgen, que su madre le había regalado.
Lo acogió entre sus brazos, y llorando maldecía, maldita guerra, maldita paz, que con la sangre de mi hijo habéis firmado.
Pues cuentan que más de cien besos le había dado. " De tantos besos que te he dado, hijo, estos son los más amargos".
Lo subieron a las mulas, y Alfondeguilla lo bajaron, allí un cura les estaba esperando, al llegar un responso le hicieron, y al furgón lo cargaron. El cura a su madre le dió consuelo, y esta se despedía.
"Maldita guerra, y bendita Paz, y bendito Castro, que con tanto cariño a mi hijo habéis conservado".

Esta carta la firma, el compañero soldado, para que nunca haya guerras ni llantos tan amargos.